Cantera Popular

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lunes, 18 de febrero de 2013

CRISIS EN EL SISTEMA FERROVIARIO ARGENTINO



Todos los días, como una constante, ocurren accidentes en el transporte ferroviario Suburbano ocultados celosamente por las empresas concesionarias y la CNRT. Sí, hay desidia, complicidad, improvisación, falta de personal, de mantenimiento en las unidades de inversión. Todo como consecuencia de la falta de políticas de Estado para el Transporte.
A consecuencia de ello, las unidades, o sea los coches de pasajeros, no reciben el adecuado, por no decir ningún, mantenimiento preventivo en los depósitos. Revisación de ejes, rodamientos (llantas y sus perfiles), suspensión, frenos, sistema eléctrico; y en las vías: señales, semáforos, conservación y renovación...y así.
Hay un desprecio y una insensibilidad manifiesta hacia los pasajeros. Los trenes del F.C. Sarmiento están plagados de falencias técnicas y el peligro es latente. Todos los otros recorridos del T.B.A., están llenos de anomalías. T.B.A. es una de las empresas dedicadas al transporte, de la familia Cirigliano.
La crisis en el universo ferroviario es integral. Tanto en los trenes suburbanos, cargas y en los de cartón de pasajeros de larga distancia inaugurados con una gran pompa K. Abarca todo. No hay rincón donde ella, la crisis, no esté presente. Pero hay crisis de finitud, el de este sistema perverso de las concesiones ferroviarias. Todo este sistema concesionarista va camino al colapso. Los accidentes de trenes fueron moneda corriente durante todo el 2005 hasta la fecha.
¿Podemos inferir que el gobierno nacional continúa subsidiando los accidentes ferroviarios?
Desde el año 2005 se vino denunciando desde el Mo.Na.Re.FA que se avecinaba un tiempo ferroviario plagado de accidentes.
Por otro lado, se decía que la Gerencia de Seguridad en el Transporte, que depende de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, publicó una estadística donde reflejaba que, en el área metropolitana durante el 2003, fallecieron un total de 389 personas y 1064 resultaron heridas de gravedad. En los últimos 7 años, cerca de 14.000 muertos.
Cifras reveladas por el propio Secretario de Transporte que manifiesta: ‘La Argentina tiene un record importante de muertes en ferrocarriles: más de 400 por año’. Lo que no dice es porqué ocurren esos accidentes. Las cifras son demostrativas y hay que compararlas cuando los ferrocarriles estaban en manos del Estado. Veríamos como los ferrocarriles del Estado tenían sumo cuidado en las cuestiones de seguridad. Acá en el periodo privatista todas esas normas de seguridad se anularon, como así los sistemas de controles.
Las cifras son palmarias y hay que compararlas cuando los ferrocarriles estaban en manos del Estado. Veríamos como los ferrocarriles del Estado tenían sumo cuidado en las cuestiones de seguridad. Acá en el periodo privatista todas esas normas de seguridad fueron anuladas por los concesionarios, como así los sistemas de controles, con anuencia de la Secretaria de Transporte.
La CNRT es la responsable del control integral de los modos de transporte, en este caso el ferroviario, es el órgano de control del Estado.
La inoperancia de la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) es patética. Pero es para preguntarse si ¿es inoperancia o complicidad manifiesta? ¿Cómo es posible que se les hayan renovado, a estas empresas concesionarias, los subsidios?
¿Cómo es posible que sigan ocurriendo accidentes por cuestiones de mantenimiento preventivo en todo el material rodante, vías y señalamiento?
En casi todas las líneas de trenes los sistemas de suspensión están vencidos, el bamboleo de los coches obedece al mal estado de las vías que no se les hacen la renovación o el cambio de durmientes y afirmación de balasto (piedras) en forma permanente, lo mismo que el sistema lateral de la suspensión.
En el sistema eléctrico de trenes suburbanos que toma la alta tensión, (electricidad) del llamado tercer riel, no tiene la protección suficiente, las maderas que cubren ese tercer riel están podridas, no han recibido el baño de creosotado o aceite para su conservación, algunas rehuídas, otras ausentes...
El Poder Ejecutivo Nacional ¿no sabe de las falencias graves de esas concesionarias en las prestaciones y en las violaciones de los contratos?
El ex Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino era claro: "Hace bastante tiempo que el Estado está en condiciones de rescindir las concesiones de la empresa Metropolitano, pues estamos ante una concesión cuya ejecución está llena de incumplimientos desde hace ya varios años".
El accidente ocurrido en la Estación Once es producto del colapso de los ferrocarriles concesionados. La falla de los frenos es cosa corriente en ese ramal. Más de una vez los conductores conducen un tren con fallas en los frenos por las deficiencias en el compresor. Dan la alarma y le dicen desde Control que continúe que el mecánico está en la estación Tal. Pues no está y así con la otra.
La cuestión de todos los accidentes debemos enmarcarla en la ausencia de políticas de Estado para el transporte. No hay políticas de Estado de este gobierno diseñadas para el control de transporte en general, pero en este caso el ferroviario. Nunca se diseñó una política nacional de transporte, ni este gobierno ni los anteriores. Sólo se han favorecido al autotransporte automotor sin políticas y al transporte de pasajeros ferroviarios como un negocio a través de los subsidios. Las fallas técnicas son a consecuencia por esa falta de políticas de transporte. No hay controles preventivos, ni fiscalización sobre las obras comprometidas. No hay mejoras. Se viajaba como ganado, ahora es peor. Es suicida embarcarse. Los que viajan son pasajeros con necesidades serias de trabajo, seres llenos de valentías en busca del jornal.
La empresa TBA y el gobierno, en este caso, deslizan un comentario perverso de que el conductor se durmió. Deslizamiento siniestro para eludir responsabilidades.
Los sindicatos guardaron un silencio cómplice. Hoy se rasgan las vestiduras.
Los usuarios del ferrocarril deben escuchar y actuar reclamando junto a los trabajadores ferroviarios que sí lo hacen. Las vidas que transportan los trabajadores ferroviarios, a diario, son una responsabilidad, pero la responsabilidad principal es de la empresa que usufructúa la concesión, donde el Estado les da un subsidio para que efectúen una prestación de acuerdo al contrato que debe ser correcta.
Subsidio que ronda aproximadamente en 4,5 millones diarios de pesos. La misma cifra que decían cuando demonizaban al sistema ferroviario por deficitario, con la diferencia que corrían todos los trenes de pasajeros por el territorio nacional, funcionaban los 37 talleres, 40 policlínicos, trabajaban 85.000 trabajadores, hoy existen 1.200 pueblos fantasmas y los accidentes tuvieron el nivel más bajo de su historia.
Ferroviarios y usuarios deben actuar juntos, para contrarrestar la perversidad de la especulación que realiza el concesionario para que su política de lucro sea floreciente.
Podemos cuantificar que por la ausencia del ferrocarril hemos pasado de la Accidentologia a la Siniestralidad por la cantidad de accidentes y muertes en las rutas y en las mismas redes ferroviarias.
Como primera medida este gobierno le debe quitar la concesión al TBA. Es la concesionaria junto ALL de carga tiene la carga más grande de accidentes.
Debe además de revisar todos los contratos de concesión, para que luego vuelvan al Estado. El gobierno debe rescatar a los ferrocarriles con los inventarios en mano para comprobar verificando que nos dejaron.
Los ferrocarriles deben volver a manos del Estado Nacional. Se debe terminar con las políticas concesionaristas. Los ferrocarriles en el mundo son estatales. Acá triunfaron las políticas tacherianas, políticas que fracasaron en su propio territorio. Los ferrocarriles ingleses regresaron al Estado.
Es deber, de todo Estado, reconstruir los ferrocarriles. Reconstruirlos, es reconstruir a la nación. No hay reconstrucción nacional posible sin la fuerte presencia del ferrocarril, para que integre de nuevo el país, que beneficie a las economías regionales, que restablezca la conexión perdida entre pueblos y regiones, y para que en todos los pueblos abandonados retorne la vida.
No es cierto que no hay otro plan para los ferrocarriles y el transporte, quienes dicen eso son los que nada saben, intelectuales, economistas y los gatopardos que algo saben y se callan, esperando ser convocados a la danza de los acomodos, y aquellos que desguazaron las empresas del estado. Nadie habla del tema ferroviario y del transporte, porque hay que decirlo, no saben, no conocen y no pueden hacer un curso acelerado. El colonialismo fabrica colonizados.
Porque para hacer posible, la recuperación de los ferrocarriles para la nación, lo nacional debe unirse a lo popular y lo democrático. Y lo popular y democrático no puede realizarse sin la independencia nacional.

domingo, 17 de febrero de 2013

LE ESTALLA LA BOMBA A LA KCRACIA



Congelar precios es un artificio de naturaleza efímera, algo así como intentar tapar la humedad de la pared no arreglando la pérdida de agua del caño que la ocasiona sino volviendo a pintar la pared procurando así que la infiltración se disimule por un rato.
La inflación es la emisión de moneda sin respaldo. Su consecuencia es el aumento generalizado de precios, por la sencilla razón de que el valor de la moneda se envilece y se necesita cada vez mayor cantidad de papeletas iguales para comprar el mismo bien de consumo. Es decir que la inflación refleja la disminución del poder adquisitivo de la moneda: una pérdida del valor real del medio interno de intercambio y unidad de medida de una economía.
Junto con Venezuela, Sudán del Sur y Bielorrusia, la Argentina kirchnerista lidera los ránkings más altos de inflación mundial. Sin embargo, los tres primeros países mencionados (más serios y confiables que la Argentina), al menos tienen el decoro de mostrar sus respectivos índices reales de inflación, en cambio, en el caso local, como se sabe, el régimen de Cristina Kirchner miente con las cifras inflacionarias de un modo morboso y escandaloso por medio del deslucido INDEC.
La Argentina viene padeciendo inflación de manera constante desde los años 40´, cuando promediaba la dictadura populista de Juan Perón. Desde entonces y excepción de tres períodos espaciados[1], nuestro país viene siendo víctima (y culpable) de este flagelo adictivo.
¿Cómo y por qué funciona el perverso mecanismo estatista de la inflación?
Supongamos que invitamos a una docena de amigos a una fiesta en casa, y en el afán de agasajarlos implementamos un alegre programa doméstico titulado “vino tinto para todos”. Pero resulta que mis modestos ingresos personales sólo me permiten comprar vino para abastecer a sólo tres comensales y no a doce. En vez de cancelar o achicar la fiesta, decido sin más llevarla a cabo, pero no la voy a financiar trabajando más horas para poder comprar más bebida o adquirir un préstamo a un tercero para tal fin, sino que apelo a un método facilista y artificial consistente en echarle agua al vino para abastecer a todos los invitados. ¿Resultado de este sortilegio?, pues el vino se va envileciendo, perdiendo sabor, diluyéndose sus propiedades y a la postre, sólo tendremos agua algo coloreada.
Este ejemplo de libro básico, nos sirve para explicar cómo maneja el kirchnerismo la economía local, siempre imprimiendo papelitos de manera indiscriminada en la pretensión de financiar el “paratodismo”, banquete en el que una porción enorme de la población recibe favores transitorios o regocijos volátiles sin dar contraprestación alguna, sin llevar a cabo el menor esfuerzo y virtualmente sin trabajar.
Este generoso “plan económico” (por llamar de algún modo a este conjunto de chapucerías populistas) en verdad lo heredó en el año 2003 Néstor Kirchner y éste lo “profundizó” apelando al concurso de personajes de sórdida reputación que obraron de Ministros de Economía, tales como la bolsera Felisa Michelli, el imprentero Amado Boudou y ahora dicen que hay un tal Hernán Lorenzino que hace la parodia, pero que en verdad dicha Cartera la maneja el vituperado turista Axel Kicillof.
El excelente contexto internacional del que goza la Argentina desde hace una década hizo que el país no sufriera en lo inmediato los desatinos de este infausto despilfarro estatista, pero ya las secuelas del derroche se están empezando a hacer notar de manera cada vez más dramática y pronunciada. Luego, el régimen intenta paliar el mal por ellos creado no rectificando el rumbo sino congelando precios, receta nada original que ya se aplicó en la Argentina repetidas veces con resultados siempre calamitosos.
Luego, para aminorar la inflación en serio, el kirchnerismo tendría que dejar de emitir moneda y con ello deponer la financiación de subsidios y entretenimientos pasajeros a su plebe. Esta medida sería razonable pero antipática, dado que le haría perder al kirchnerismo muchos clientes y en pleno año electivo dicha maniobra sería desde el punto de vista proselitista demasiado riesgosa. Ante esto, el régimen, como siempre, elije sacrificar la lógica por una especulación electoral y así proseguir repartiendo sonajeros para mantener amenizada a su muchedumbre mendicante y eventuales votantes.
Pero el problema no es tan sencillo para la banda que detenta el poder del Estado. Seguir emitiendo implica proseguir la política dadivosa pero a la vez significa castigar el poder adquisitivo de la gente. Y los sectores que menos posibilidades tienen de defenderse de la inflación son los de menores ingresos, que es precisamente el espectro social que la pandilla gubernamental pretende conservar o secuestrar electoralmente.
Congelar precios es un artificio de naturaleza efímera, algo así como intentar tapar la humedad de la pared no arreglando la pérdida de agua del caño que la ocasiona sino volviendo a pintar la pared procurando así que la infiltración se disimule por un rato. Pero para las elecciones faltan más de “un rato”: ocho meses. ¿Podrá disfrazarse la corrosión salarial que causa la inflación de aquí al mes de octubre?
Si el régimen achica el gasto se queda sin clientes, si lo mantiene pero disfraza la inflación congelando precios corre el riesgo de que la bomba estalle en sus manos antes de octubre y la suerte electoral del oficialismo quedaría del todo liquidada. ¿Qué encrucijada verdad?
El populismo empieza a quedar preso de su propia trampa y la dictadura kirchnerista comienza a advertir que el vino sabe demasiado aguado y que la fiesta deja de causar algarabía para dar paso a un creciente y evidente malestar. Pero ante ello el régimen prefiere seguir echando agua y entonces todo indica que la dictadura se irá convirtiendo poco a poco en un contradictorio populismo impopular.
La gran duda es si la mentada impopularidad que trae consigo el estallido de la bomba inflacionaria acontecerá antes o después de octubre…

sábado, 16 de febrero de 2013

DE MILITANTES "IDEALISTAS" A POLÍTICOS "BURGUESES"



El Gobierno reivindica a los jóvenes de las organizaciones armadas de los '70 argumentando su compromiso colectivo. ¿Pero cómo cambió la vida de algunos de ellos que hoy son funcionarios? Duras acusaciones de ex compañeros.
“Yo nunca los tomé como jóvenes idealistas. A pesar de haberme enganchado en eso, me daba cuenta de que conmigo eran muy duros porque venía de otro tipo de familia. Ellos querían lo que yo tenía, y por eso muchas veces me maltrataban. Querían plata. No es que se metieron ahora en esa: estuvieron siempre, pero antes con una excusa más presentable”, afirma en diálogo con Infobae Silvina Walger, periodista y militante montonera en su juventud.
Más allá de las fuertes críticas de Walger y de las denuncias que pesan sobre muchos de los que participaron de las organizaciones guerrilleras por los asesinatos y las acciones violentas que cometieron, en los últimos años fueron relegitimados por el kirchnerismo.
Las menciones a esa experiencia histórica están muy presentes en los discursos de los dirigentes de La Cámpora y de distintos funcionarios. Hasta el canal público Incaa TV difundió meses atrás un documental apologético con la figura de Mario Firmenich, jefe de Montoneros: “Una película indispensable de la resistencia que logra revivir las utopías perdidas”, decía el sitio web del canal en su promoción del film.
Uno de los aspectos que más se destaca de esa generación de militantes es que estaban dispuestos a morir por una causa colectiva, que los trascendía. Un compromiso político semejante sería lo opuesto a la política llamada “burguesa”, en la que los dirigentes sólo se preocupan por hacer carrera y escalar posiciones.
¿Pero qué pasó con esos valores colectivos cuando la democracia se consolidó y la generación del setenta empezó a ocupar cargos públicos?
Adaptarse a las reglas de la democracia
“Son contextos muy distintos. Por eso la adaptación resulta natural. Es como si uno estuviera navegando en el mar hasta que llega a la costa. Pretender continuar con la embarcación en tierra firme sería un contrasentido”, explica a Infobae el sociólogo Marcelo Langieri, que fue un cuadro peronista en esa época.
“No se le puede exigir al militante que proviene de esa experiencia que ahora pretenda imponer los mismos valores, luego de que fueron derrotados. Sería muy difícil”, agrega.
Juan Carlos Dante Gullo es uno de los ejemplos más conocidos de dirigentes que se formaron en los sesenta, en un contexto de dictaduras y revoluciones, y que con la consolidación de la democracia continuaron actuando en política (Ver recuadro con la lista completa). Actualmente es legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente para la Victoria, pero fue un referente de la Juventud Peronista de los setenta y asesor en Asuntos de Juventud durante la presidencia de Héctor Cámpora en 1973.
A pesar de que el contexto es muy diferente, en diálogo con Infobae, Gullo sostiene que los valores que defiende siguen siendo los mismos. “Muchos de nosotros generamos las condiciones para incorporarnos a fortalecer la democracia desde un peronismo de liberación y progresista. Seguimos pensando en términos colectivos, para que prevalezca la política por sobre cualquier forma de personalismo o de apariencia. Apostamos a la fortaleza del partido, del movimiento y de todas las instancias organizativas”.
Pero no todos piensan lo mismo. Un caso es el de Alcira Argumedo, que es diputada nacional por Proyecto Sur y socióloga, y también tiene una larga trayectoria militante. Estuvo cercana al peronismo revolucionario y fue secretaria de Cultura de la Provincia de Buenos Aires entre 1973 y 1974.
“Hubo un cambio muy sustantivo -dice a Infobae-, que podría deberse a una quebradura moral y al ingreso en cierto posibilismo, por el que muchos empezaron a actuar con individualismo. La situación es un poco rara porque participaron de casusas por las que estaban dispuestos a dar la vida y en las que murieron o sufrieron muchísimo personas muy cercanas”.
Además de que se trata de un momento social muy diferente, una posible explicación del cambio de conducta es que el proyecto del que participaban terminó siendo derrotado. “Esas grandes derrotas populares luego de una experiencia límite, tan deshumanizante, generan secuelas muy fuertes. Hay una imposición de la idea de fracaso”, afirma Argumedo.
La política como una carrera individual
“Dante Gullo tiene una agencia de publicidad que le hace todo a La Cámpora. Lo de Carlos Kunkel es gravísimo: más no ha podido robar. Y no puedo ni decir la cantidad de plata con la que se quedó Nilda Garré de la época de Carlos Menem, porque todos ellos fueron beneficiados por su Gobierno. Es gente que no tiene escrúpulos y que se suponía que daba la vida por la patria, pero terminó afanando. Esa es la verdad”, sentencia Walger.
Las sospechas de corrupción no son el único contraste que podría aparecer frente una práctica política idealista. Los miembros de la generación del setenta que hoy integran las filas del oficialismo son también criticados por pertenecer a un Gobierno que -dicen sus críticos- lejos de resolver los problemas colectivamente concentra las decisiones en la Presidente, y todos los demás deben hacerle caso.
“El mensaje que pareciera darse desde la Primera Magistratura es el de Luis XIV: ‘Después de mí, el diluvio’. ‘Soy absolutamente irremplazable’”, asegura Argumedo.
Ante esas críticas, Gullo argumenta la gran importancia que tiene Cristina Fernández de Kirchner para ellos. “No sólo es la Presidente, sino que a su vez es la referencia del partido y del movimiento, y eso es muy fuerte para nosotros. Esa condición no la va a perder Cristina. Para nosotros es una figura muy fuerte, es la que mejor está sintetizando este momento del país, de la región y del mundo”.
Pero Argumedo insiste con las contradicciones que tendría esa forma de pensar con los valores defendidos en épocas pasadas. Y cita dos casos para mostrar que no todos se transforman tan radicalmente con los años.
“Pepe Mujica tiene una historia muy pesada, pero más allá de tener una política bastante moderada como Presidente de Uruguay, continuó con una conducta coherente con su historia y la de su mujer, que fue dura. Lo mismo pasa con la Presidente de Brasil, Dilma Roussef, que hasta fue torturada, y en su lucha contra la corrupción ya ha bajado unos once ministros”.
“Son dos ejemplos que contrastan con los casos de algunos militantes que consideraron que necesitaban cierta forma de compensación por los sufrimientos atravesados, por haber estado presos o por alguna otra razón. Esto les ha dado una mayor endeblez en sus definiciones y una visión más prebendaria. Es bastante doloroso ver estas agachadas de antiguos compañeros”, agrega.
El Gobierno y la causa de los setenta
“El kirchnerismo ha retomado discursivamente algunas cosas de la militancia de los setenta. Pero programáticamente no tomó nada”, dice Langieri.
Según Walger, se trata de una estrategia política que resultó exitosa, a pesar de no tener demasiado sustento. “Cristina Kirchner no se metió nunca en nada. No tiene idea de lo que es la militancia y el sacrificio. Pero ella y su marido aplicaron la estrategia más inteligente que yo he visto en Argentina desde que volví del exilio. Acudieron a las culpas más grandes que tenía este país en relación a los desaparecidos y a toda una parte de la historia que había sido negada hasta ese momento. Y tomaron a las Madres, que se corrompieron con una facilidad que todavía me asombra”.
“Lo que se está planteando ahora es la apropiación de una historia para legitimar una política. Como dijo Carlos Marx: ‘La historia se repite: primero como tragedia y después como farsa’. Acá hay mucho de farsa”, concluye Argumedo.

NO SOMOS CÓMPLICES DE LA MENTIRA. INDEC



Hace 6 años los trabajadores del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) enrolados en la junta interna de ATE comenzaron una disputa contra la intervención del organismo, comandada por el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, y la manipulación de los índices que elabora, entre ellos, la inflación.
Con motivo del sexto aniversario, los trabajadores que denuncian que el organismo que supo ser prestigioso es hoy "un icono de la estafa y la mentira" realizarán este mediodía un nuevo abrazo al edificio ubicado en Diagonal Sur y Perú. El acto se llevará a cabo horas antes de la difusión del índice de precios del primer mes de 2013.
Pero más allá de la protesta callejera, los anti Moreno difundirán un duro informe que contradice completamente las estadísticas del INDEC sobre cuánto debería percibir una familia para vivir en "un nivel óptimo o deseable".
"Frente a la imperiosa necesidad de contar con una referencia para actualizar diferentes valores, especialmente los salarios, y dada la carencia absoluta de datos fiables por la manipulación estadística denunciada por los trabajadores del INDEC, se realiza un ejercicio de estimación para acercarse a lo que serían actualmente los verdaderos valores de canastas, alternativas a las oficialmente en uso", señala el documento al que tuvo acceso ámbito.com. Según ese texto, una familia tipo -una pareja adulta con dos hijos- no debería percibir menos de $ 7.006, 10. De ese monto, $ 2.233,40 corresponden a la "Canasta alimentaria mínima", mientras que $ 4.772,70 son para "Otros bienes y consumos mínimos".
Si bien existe una diferencia metodológica para establecer esa suma, que incluye otros ítems que no están contemplados actualmente en los cálculos del INDEC, la cifra contrasta ferozmente con los números oficiales. En diciembre, el organismo que conducen Ana María Edwin y Norberto Itzcovich, informó que la "Canasta Básica Alimentaria" para que la misma familia no sea pobre se ubica en $ 719,07; mientras que la "Canasta Básica Total", que incluye bienes y servicios, es de $ 1.613,42. Sólo tomando en cuenta la alimentación, la diferencia es de 210%, mientras que agregando el resto de los ítems la brecha aumenta a 334%.
Como las canastas se utilizan, entre otras cosas, para fijar los límites de pobreza e indigencia, los técnicos desplazados sostienen que "los trabajadores deberían tener, como mínimo, un salario que les permita, junto con su núcleo familiar, estar fuera de esa condición".
El texto agrega que "se debe tener en cuenta que este es un ejercicio de estimación que no sustituye los datos faltantes a causa del desmantelamiento de las estadísticas públicas, pero trata de nutrirse de las mejores aproximaciones posibles para proveer una referencia válida para la discusión salarial y otras necesidades de la sociedad".
"Las canastas así definidas son valores de mínima, ajustadas por los consumos reales de la parte de la población que accede a ellas. No implica un modelo de lo que sería una canasta óptima, deseable, que no surge de un análisis estadístico sino de una discusión más global acerca de los objetivos y valores a que se tiende. Pero en cualquier caso, más allá de que se busque un nivel óptimo o deseable de ingresos -que no es lo que aquí se presenta-, ningún trabajador debería ganar -de bolsillo- menos que el valor calculado en este ejercicio", concluye el informe.    
Desde que comenzó la intervención en 2007, la inflación oficial superó en apenas un puñado de veces el 1% mensual. En contraste, las consultoras informan que los aumentos de precios suelen ser de aproximadamente el doble. En el acumulado de 2012, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 10,8%, mientras que para los privados, que lo difunden a través de miembros de la oposición en el Congreso, registró una suba de 25,6%. Para los técnicos que resisten la intromisión de Moreno "semejante mentira, burda y ridícula, ha sido posible mediante la destrucción sistemática" del organismo. Y denuncian que desde al arribo al INDEC del polémico secretario y su "patota" sufren "amenazas, hostigamiento, desplazamientos, jubilaciones compulsivas, rebajas salariales".
Además, advierten por el deterioro cualitativo y cuantitativo de las estadísticas. "Quedaron en el camino, desguazados y maltrechos, el Índice de Precios al consumidor, el Índice de Precios Mayoristas, la Encuesta Permanente de Hogares, la Dirección Estadística del Sector Primario responsable del Censo Nacional Agropecuario, la Dirección de Difusión, el Área de Cartografía, la Dirección de Metodología Estadística, y la Dirección de Estadística Poblacionales, responsable del Censo Nacional de Población Hogares y Viviendas", aseveran.
El capítulo más reciente de la trama en torno al INDEC tiene trascendencia internacional luego de que el Fondo Monetario Internacional, tras varias advertencias, aplicara una "moción de censura" contra la Argentina por sus estadísticas oficiales y la instó a reformar sus mecanismos antes del próximo 29 de septiembre. Por ello, el Gobierno comenzará a trabajar a partir de abril en el nuevo Índice de Precios al Consumidor Nacional (IPCN), el cual estaría listo en sus aspectos teóricos para fin de año, y desde enero de 2014 comenzaría con las mediciones. Pero por cuestiones estadísticas, los primeros números se conocerían recién a fines de 2015. De esto tampoco confían los técnicos desplazados.

viernes, 15 de febrero de 2013

LA SOBERBIA MENTIRA



"El tiempo de engañar a los hombres se acaba" (Pedro I de Brasil)
Cuando vi por televisión la última Cadena Nacional que nos propinó la Señora Presidente -aún sabiendo que estaba mintiendo en forma descarada-, no pude menos que asombrarme por la inteligencia con que presentaba el tema del inexplicable memorándum de entendimiento que había ordenado al ex Twitterman firmar; una nueva Cristina, toda seria y condescendiente, sin gritos ni insultos, se presentaba en sociedad con aires de estadista. Nadie podía pensar que fuera el propio Irán quien, tan solo dos días después, la desnudara y la mostrara tal como es, alguien sin escrúpulos de ningún tipo, capaz de utilizar cualquier método, aún la muerte de tanta gente, para servir a sus ignotos deseos personales.
 Sorprendió esta mañana la declaración de un miembro de su gobierno que, ratificando cuanto han dicho los opositores argentinos y las organizaciones de la comunidad judía local, dejó claramente establecido que, de producirse el viaje de Canicoba Corral y de Nissman a Teherán, sólo podrán mantener con los funcionarios persas imputados de la comisión de los atentados un diálogo amistoso ya que, en ningún caso, podrán éstos ser obligados a prestar declaración indagatoria. Todo eso torna aún más oscuras las razones que llevaron a Doña Cristina a ordenar la firma de este curioso memorándum, que seguramente será convertido en ley y elevado a rango constitucional por imposición de las mayorías oficialistas en el Congreso.
 Me llama la atención que ambos funcionarios judiciales no hayan formulado protesta alguna, o simplemente renunciado, cuando todo el proceso judicial llevado a cabo aquí por ellos ha sido puesto en duda nada menos que por la señora Presidente. Jefe de estado que ha aceptado sea revisado por una futura “Comisión de la Verdad” que, a esta altura, nadie sabe quién compondrá ni cuáles serán sus exactas funciones, salvo anular los pedidos de captura internacionales vigentes que Interpol ha librado contra los iraníes.
 Si esta es la conducta de quienes rodean a la viuda de Kirchner, que nuevamente han dedicado toda su actividad a humillar a la comunidad entera, no puede sorprender que les resulte imposible caminar por la calle como cualquiera de nosotros, sin recibir la condena social traducida en los famosos escraches. Carlotto, Guita-rrita Boudou, el juez Norberto Oyarbide, Guillermo Patotín Moreno y Axel Kiciloff pueden dar fe pública de ese desagrado general que los rodea.
 El oficialismo y muchos inocentes argentinos se rasgaron las vestiduras cuando el Pende-viejo fue increpado frente a sus hijos en Buquebus; sin embargo, nadie comparó lo sucedido con la famosa arenga de la viuda de Kirchner en la ESMA, cuando imputó falsamente a la Señora Ernestina Herrera de Noble de apropiarse de sus hijos adoptivos y llegó hasta ofrecerse a acompañar a la Abuelérrima a los Tribunales internacionales si los argentinos no le daban la razón. Al negar que los escraches que se practican, diariamente, desde las tribunas oficiales –sean éstas discursos presidenciales, tribunas de doña Hebe o programas pseudo periodísticos- son enormemente más graves que los que hacen los particulares, cuando éstos carecen de otro canal de expresión, convalidan la teoría de los "dos demonios”, es decir, aquélla que la Justicia tuerta niega, ocultando, tras un manto de impunidad, a los asesinos que pusieron bombas y mataron e hirieron a tantos ciudadanos, con o sin uniforme, en la década del setenta y que hoy ocupan cargos relevantes en el Gobierno Nacional.
 A la confirmación iraní acerca de la catadura moral de la Señora Presidente -un hecho que debe preocuparla un poco- se han sumado otros dos; uno confirmado y otro potencial, que han generado un enorme malhumor a la ocupante de la quinta de Olivos. Me refiero, obviamente, a la coronación de Máxima Zorreguieta como Reina de Holanda, y a la posibilidad de Jorge Bergoglio de convertirse en Sumo Pontífice tras la inesperada renuncia de S.S. Benedicto XVI.
Que la hija de un señor al cual la venganza desatada contra cualquiera que haya sido funcionario del proceso militar se transforme en la figura más relevante de Europa, produjo en doña Cristina un desagrado tal que le impidió celebrar la noticia, que tanto alegró a sus compatriotas, ni siquiera en las redes sociales, a las cuales se ha mostrado recientemente tan afecta. Las "luces del centro" del mundo siempre han encandilado a la Señora Presidente, que las ha utilizado para exhibir todas sus alhajas y mostrar a todos, en especial a sus pares, cómo alguien puede enriquecerse tan rápido en la función pública; el haber sido desplazada de su lugar como argentina más famosa por una joven, mona y, además, legítimamente tan rica, no pudo más que modificar la respuesta que, hasta ahora, le devolvía el espejo infantil.
 Pero la posibilidad de que su enemigo número uno en la jerarquía eclesiástica nacional o Monseñor Sandri –el otro prelado argentino considerado papable, también amigo de sus antecesores en la Casa Rosada- se puedan transformar en el próximo jefe espiritual de la cristiandad, reviste características más profundas y, por supuesto, más graves. Ya no bastará, si el cónclave elige a uno de ellos, con inventar Te Deum en el interior para evitar asistir a la Catedral metropolitana y verse obligada a escuchar las sensatas críticas del Cardenal Bergoglio sobre la realidad nacional; a partir de entonces, seguramente, las obligadas visitas al Vaticano serán cosa del pasado, ya que el tradicional saludo debería ser hecho a alguien que conoce demasiado bien a la Argentina y, por tanto, es reacio a creer en relatos.
 Los problemas económicos gravísimos, exclusivamente generados por la torpeza de sus funcionarios pero, básicamente, por la ideología nefasta de quien toma las decisiones, están conformando la tormenta perfecta que llevará a la Argentina al centro mismo de un huracán de consecuencias inéditas. Tal vez, cuando la calma finalmente llegue, descubramos que lo bueno de los vientos que tantos daños habrán causado será que, también, se habrán llevado algunas de las causas de nuestra decadencia al cajón final de la historia.