Cantera Popular

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jueves, 20 de junio de 2013

ALGUNAS CAUSAS JUDICIALES K


Juez Norberto Oyarbide
-Pepe Albistur y su ex Nara Ferragut, por la pauta publicitaria.
-Julio de Vido y su esposa Alesandra Minicelli, por sobreprecios y falta de control de la Sigen.
-Daniel Cameron, Fulvio Madaro y Néstor Ulloa por Skanska.
-Capaccioli, González García y Dratman por mafia de los medicamentos (por algo la esposa de este último, Diana Conti, pide Cristina para la eternidad).
-Jorge Coscia, por los subsidios truchos del Incaa.
-CFK por enriquecimiento ilícito.
-Cristóbal López, por acuerdos con Lotería Nacional sospechados.
-Otra vez López Cristóbal, por asociación ilícita con los Kirchner, por el casino de Haps.

Juez Claudio Bonadío
-Compra de los dos millones de dólares para adquirir hotel en El Calafate.
-Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte, por dádivas.
-Julio Daniel Álvarez, ex secretario privado de los K, por enriquecimiento ilícito.
-Amado Boudou, compra de auto con papeles falsos.
-Malversación de fondos del “fútbol para todos”.
-Fabián Gutiérrez, otro secretario K investigado por crecimiento patrimonial inusitado.
-Julio de Vido, por compra de gas oil a Venezuela.
-Ricardo Jaime por dádivas, al aceptar que empresarios de su sector le pagaran distintos vuelos.

Juez Rodolfo Canicoba Corral
-Negociados con Venezuela denunciados por ex embajador Sadous.
-Guillermo Moreno por manejos en el Indec.

Jueza Maria Servini de Cubria
-Lavado de dinero en los aportes para la campaña de CFK del 2007.
-Malversación de fondos para obra pública en gestión de Cristina.
-Felisa Miceli, bolsa con 60 mil dólares en el baño de su despacho.
-Guillermo Moreno por exportación de carnes.

Juez Julian Ercolini
-Sobreprecios en convenios con Venezuela.
-Asociación ilícita para delinquir de Julio De Vido, Claudio Uberti, Rudy Ulloa, Cristóbal López y Lázaro Báez, entre otros.
-Ricardo Jaime, trenes comprados con sobreprecios a España y Portugal, verdadera basura ferroviaria.

Juez Ariel Lijo
-Ricardo Jaime, por susidios gigantescos a los trenes.
-Romina Picolotti, por beneficiar a parientes y gastos groseros en su gestión al frente de Medio Ambiente.
-Alberto Fernández, reasignación de partidas que perjudicó el gasto social.

Juez Martínez de Giorgi
-Ricardo Etchegaray, subsidios truchos de la ex ONCAA que beneficiaban a sus propios amigos y a él mismo.
Ex ONCCA con subsidios de casi 10 millones que recibían amigos, testaferros y hasta la propia esposa del nombrado funcionario.
fue el impulsor del desmembramiento y desorganización del organismo a los fines de que se perdieran años de trabajo, seguridad informática, cambió incesante de personal, compensaciones mal otorgadas, compensaciones otorgadas a personas inexistentes, a personas que no son productores de Feed lot, etc.

Juez Daniel Rafecas
-Causa de la valija con 800 mil dólares, Claudio Uberti, Julio de Vido.
-José López, segundo de De Vido, por enriquecimiento ilícito.

martes, 18 de junio de 2013

¿QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES?



“Yo soy el presidente de este país. No voy a caer en la indecencia de atacar a presidentes anteriores, de echarles la culpa de los problemas actuales. Se entiende que siempre hay dificultades, pero yo soy el responsable, no quienes estaban antes”.
Charles de Gaulle
El señor D’Elía asegura que lo sucedido en la estación de Castelar fue el producto de una conspiración, una maniobra miserable de los enemigos de la patria para sabotear al gobierno nacional y popular. Según su ecuánime criterio, los responsables pueden ser el dirigente sindical Sobrero o, por qué no, el cineasta Pino Solanas. Conociendo el estilo del opulento piquetero oficialista, me llama la atención que en la volteada no hayan caído los judíos o el señor Magnetto.
Por lo pronto, los funcionarios del gobierno que promovió las reformas populares más importantes de los últimos 200 años, sostienen que la culpa de lo sucedido la tienen los choferes. Algo parecido intentaron decir hace más de un año en Plaza Once. ¡Curioso gesto solidario de un gobierno popular que cada vez que se le presenta un contratiempo no se le ocurre nada mejor que levantar el dedo y señalar a los trabajadores como responsables de lo sucedido! ¡Curioso! Hasta el momento no los escuché decir una palabra en contra de un canalla como Jaime o de un “impecable empresario nacional” como Cirigliano. Sobre estos caballeros, un respetuoso y venerable silencio, mientras no vacilan en acusar a los choferes que, como se sabe, son personajes a los que les encanta andar chocando trenes por la vida.
Por su parte, el ministro Florencio Randazzo, recupera sus aires de caballero de la reina y declara, ufano y justiciero, que a su gobierno no le pueden pedir que haga en un año los que otros no hicieron en cincuenta ¡Impecable! Como siempre la culpa la tienen los otros. Hace una semana se jactaban de la década ganada, ahora a través del sortilegio de los números nos venimos a enterar de que no hace diez años que están en el poder, sino uno. ¡Maravilloso! Y sobre todo muy coherente.
Según cifras estimables, el gobierno gasta más o menos diez mil millones anuales en subsidiar trenes, y la inversión no supera los 300 millones. Los vagones tienen entre cincuenta y sesenta años de antigüedad, pero la solución recuerda al truco de las viejas rameras que intentan disimular el ultraje de los años con una mano de pintura. Total, la culpa la tienen los choferes.
La señora, por su parte, recurrió a la filosofía. A la filosofía, a los azares del destino o a la magia negra. La conductora convocada por la historia para llevarnos a los argentinos al reino de la felicidad y la abundancia, no puede explicar qué sucede con los trenes. Tampoco podría explicar qué pasa con los aeropuertos, las autopistas y los transportes en general que se caen a pedazos. Ganamos una década, pero el déficit energético crece todos los días. Ganamos una década, pero Paraguay y Uruguay exportan más carne que la mítica Argentina de las vacas gordas. Ganamos una década, pero hasta la fecha el único campeonato real que estamos ganando es el de disponer de uno de los índices inflacionarios más altos del mundo. Ganamos una década, pero la Argentina se está cayendo a pedazos y lo sucedido en Castelar es la metáfora dolorosa e infame de un país sin presente y sin destino.
Digamos las cosas como son. No hubo ni tragedia ni accidente. La tragedia es única y exclusiva; no hay tragedia cuando los hechos se reiteran. Tampoco hay accidente, cuando lo sucedido opera en el campo de la lógica. Ni tragedia ni accidente. Previsibilidad. Si tengo un auto viejo sin frenos, sin luces, sin bocina y con neumáticos gastados, cuando choco no puedo decir que sufrí un accidente.
Casualmente, esta semana el juez Carlos Fayt dijo: “Los hechos son sagrados, pero el comentario es libre”. Muy oportuna la frase. Los hechos reales dicen que hubo tres muertos y más de cincuenta heridos. También pertenece al campo sagrado de la realidad el deterioro del transporte público, a contrapelo de los millones que se han destinado para que un puñado de sátrapas se hicieran millonarios.
Es que no hace falta arrojarse a la jungla de los números para admitir el “hecho sagrado” de que el sistema ferroviario es ineficiente, caro y peligroso. Alcanza y sobra con prestar atención a cómo viajan los pasajeros en los trenes que van desde el gran Buenos Aires a Capital Federal. Con las vacas serían más cuidadosos. A la pobre gente no la transportan, la arrean. El gobierno se queja de la mala suerte. Yo lo plantearía al revés. Diría que atendiendo al estado de los trenes y de las vías, al estado de la gestión pública y a la realidad diaria de cientos de miles de personas arreadas como animales, lo milagroso es que lleguen a destino en buenas condiciones.
Esta semana los jueces condenaron a Carlos Menem a siete años de prisión. Como diría mi tía, “la sacó barata”. Menem es senador, tiene más de ochenta años y seguramente habrá una apelación a la Corte Suprema. No, Menem no va a ir preso, pero lo importante es que la Justicia lo condene, que quede sentado el precedente de que los ladrones, no importan los cargos que hayan desempeñado, son condenados.
Creo que acerca de la corrupción de Menem no hay mucho que discutir. Fue un gobierno coimero, cínico y desvergonzado. Durante diez años sus funcionarios y favoritos se enriquecieron sin preocuparse demasiado por disimularlo. Alguna vez escribí en esta misma columna que en el futuro a los argentinos, a muchos de ellos, le daría vergüenza haber avalado con el voto a un régimen corrupto y a un personaje cuya miseria moral e intelectual era evidente.
Lo que no puedo perder de vista es que Menem no estuvo solo en esa faena. Que hubo funcionarios políticos y un Partido Justicialista que durante diez años lo apoyó incondicionalmente. ¿Como ahora? Como ahora. Recordemos. Muchos de los funcionarios que ayer fueron menemistas furiosos -empezando por la pareja que ha gobernado la Argentina en la última década- hoy son kirchneristas y si mañana las cosas cambian se sumarán jubilosos al nuevo líder de la causa. Como se dice en estos casos, los presidentes pasan pero el peronismo queda.
¿Fue el menemismo más corrupto que el kirchnerismo? Diría que fueron diferentes. Aquellos acumularon coimeando, estos acumulan comprando, sin renunciar, claro está al viejo y productivo hábito de las comisiones posibilitantes. Las dos gestiones pertenecen a la misma tradición. Que unos sean de derecha y otros de izquierda es un dato retórico, entre otras cosas porque al peronismo nunca le importaron demasiado esas categorías.
Lo seguro es que ambos se inscriben en la referida tradición. Y cada uno en su momento fue avalado por las estructuras de poder de esta fuerza política. Lo seguro es que las diferencias de relato no alcanzan a disimular algunas coincidencias centrales: el ejercicio absoluto del poder y el afán de perpetuarse en el mando. El relato menemista se escribió en clave liberal, el relato kirchnerista en clave nacional y popular. Ni uno ni otro creyeron en serio en sus relatos. Ni Menem fue liberal, ni los Kirchner nacionales y populares. Nunca defendieron convicciones o ideales, defendieron relatos. Ambos mantuvieron relaciones carnales con los Montoneros. En 1989, Firmenich contribuyó generosamente con plata para la campaña electoral y Menem pagó el favor con indultos. El kirchnerismo se abraza a esa tradición para legitimarse en un nuevo contexto histórico. Su relato invoca una épica de la que en el mejor de los casos ellos fueron protagonistas periféricos.
Si como enseñaba el general, la realidad es la única verdad, la realidad de los Kirchner no son los relatos, sino verdades contantes y sonantes cuya letra se escribe en sintonía con Báez, Ulloa y Jaime. Es que la realidad primera y última de los Kirchner no está en La Habana ni en Caracas, está en Santa Cruz, como la realidad de Menem no estaba en Mont Pelerin o en Chicago, sino en La Rioja, en Anillaco para ser más preciso.

lunes, 17 de junio de 2013

DIEZ IDEAS PARA REACTIVAR LA ECONOMÍA



Se dice con frecuencia que a la oposición "no se le cae una idea". En la campaña de 2011, junto con Ricardo Alfonsín hicimos muchas propuestas que fueron desoídas por el oficialismo, y también, casi sin excepciones, ignoradas por los medios.
Con el propósito de provocar el debate, y a título personal, planteo estas diez ideas que permitirían reactivar la economía argentina sin inflación y, lo que es más importante, reduciendo la exclusión social. Se basan en la necesidad de generar rápidamente los incentivos para estimular la inversión, la producción y la exportación. Pero también apuntan a evitar el ajuste recesivo, basado en un golpe de inflación y devaluación, porque éste traería mayor pobreza y más desigualdad, y la consiguiente inestabilidad política, como sucedió tanta veces en los últimos 50 años.
1. Controlar la inflación. Hoy, la inflación, que bien medida supera el 20% anual, podría ser controlada y reducida gradualmente sin ningún ajuste recesivo. Sería necesario que se regularice el Indec reponiendo a los idóneos y otorgándole la independencia que nunca debió haber perdido. Y, a partir de reconocerla, implementar una política de metas inflacionarias. Esta política, basada en el consenso entre empresarios, sindicalistas y Gobierno -para coordinar decisiones y monitorear su evolución-, ha permitido a decenas de países reducir la inflación a valores menores al 5% anual en forma gradual, sin generar recesión.
2. Bajar los impuestos. Hoy la presión impositiva es intolerable (37% del PBI), y es una de las causas de la falta de generación de empleo privado productivo y la caída de la inversión. También es regresiva, pues pagan proporcionalmente más impuestos los que menos tienen. Hay que animarse a bajar el IVA al 13% y reducir los impuestos al trabajo. Estas dos medidas reducirían el trabajo en negro, impulsarían la generación de empleo y aumentarían la capacidad adquisitiva. También se debería revisar la escala del impuesto a las ganancias, para hacerla más progresiva, y corregir las valuaciones sobre las cuales se calculan los impuestos patrimoniales, para que se correspondan con los patrones internacionales.
3. Corregir el tipo de cambio. El peso argentino refleja un atraso cambiario de entre 30 y 40% frente a los países con los cuales competimos y comerciamos. Pero hoy no se puede devaluar sin generar un "rodrigazo" ni causar un enorme costo social. Por lo tanto, la corrección cambiaria llevará tiempo solucionar, pero mientras se podría:
a) Eliminar la mayoría de las retenciones. Sobre todo las industriales y las que afectan a las economías regionales. Y, parcialmente, también las de los productos primarios, y eliminar las restricciones a la comercialización de carnes, lácteos y granos, que hoy actúan como cuasi retenciones al reducir los precios recibidos por el productor.
b) Liberar el mercado financiero y turístico. Durante la transición hacia un mercado único, se debería liberar el mercado cambiario para las operaciones financieras y turísticas. De esa manera, los que quieren invertir en el país, argentinos o extranjeros, podrían vender sus dólares en un mercado libre, legal, en el que puedan comprar dólares los que necesiten cancelar deudas o dividendos, o simplemente adquirir divisas para atesorar o viajar.
c) Volver a la flotación cambiaria administrada con incertidumbre, como la existente hasta 2005. Es preciso abandonar esta tablita cambiaria que genera un piso a la tasas de interés.
4. Eliminar algunos subsidios. Hay que revisar los subsidios al transporte y a la energía, porque hoy son fuertemente regresivos y favorecen el derroche energético en un país que debe importar combustibles por más de 13.000 millones de dólares al año. El alza de tarifas debería afectar sólo a los sectores más ricos, que hoy reciben casi siete veces más subsidios que los más pobres. Hay que implementar un sistema de subsidios para los que lo necesitan, dotando a los beneficiarios con tarjetas que les permitan viajar y consumir productos básicos en cantidades preestablecidas, a precios diferenciales. Las mayores tarifas servirían para evitar el derroche energético. En el corto plazo, sólo vamos a paliar la crisis energética si reducimos el consumo domiciliario.
5. Consolidar los planes sociales. Lejos de reducirlos, el próximo gobierno debe perfeccionarlos y ampliarlos. La Asignación Universal por Hijo debería ser de otorgamiento e indexación automática. También debería cumplirse con el 82% para los jubilados sin necesidad de los juicios a los que hoy se los somete. El resto de los planes deberían reglamentarse para que no dependan de los punteros políticos ni constituyan un debilitamiento de la cultura del trabajo. También habría que educar y capacitar a los beneficiarios de los planes para facilitarles su reinserción en el mercado de trabajo. Y, fundamentalmente, deberíamos asegurarnos que los planes permitan eliminar la desnutrición infantil, que hoy limita la educación e impide la consecución de una sociedad más justa e igualitaria.
6. Promover la inversión y combatir el trabajo en negro, mediante la desgravación de las nuevas inversiones productivas, como lo propuso Roberto Lavagna en 2005, si se mantenía la relación entre capital y trabajo, estimulando así la incorporación de la masa laboral que se pagaba en negro. Esto, sumado a las ideas anteriores, podría producir una importante reducción de la informalidad laboral y un fortalecimiento de la cultura del trabajo.
7. Volver a los mercados financieros internacionales. La consiguiente brecha fiscal de corto plazo podría perfectamente cubrirse con endeudamiento externo, a plazos y tasas muy convenientes, aprovechando la excesiva liquidez internacional y los bajísimos niveles de endeudamiento externo que tiene nuestro país. La vuelta a los mercados financieros internacionales será factible no bien el Indec vuelva a ser creíble, lo que posibilitaría el refinanciamiento con el Club de París; el tema de los holdouts se solucionaría por añadidura.
8. Infraestructura y viviendas. Considerando lo anterior, la Argentina podría recurrir también a los mercados externos para captar unos 20.000 millones de dólares anuales (4% del PBI). Este monto permitiría, en cuatro años, financiar:
a) La reconstrucción y modernización de todo el sistema ferroviario para transporte de pasajeros y de cargas. Esto reduciría el costo de los fletes y ayudaría a recuperar la competitividad de nuestra producción. También mejoraría la calidad de vida de los millones de argentinos que diariamente deben viajar en pésimas condiciones de comodidad y seguridad.
b) Construir y/o refaccionar las 2,5 millones de viviendas económicas que hacen falta en el país, que se pagarían en 50 años en cuotas indexadas (para un crédito promedio de $ 100.000) de $ 600/mes, menos de lo que cuesta alquilar una pieza en una villa.
c) Medio millón de créditos hipotecarios para los jóvenes que quieran emancipar se, a pagar en 30 años, indexados a salario, con una cuota en pesos hoy equivalente a $ 1500 por cada 40.000 dólares de crédito, lo que es menos de lo que se paga de alquiler por un departamento de 2/3 ambientes.
Después de cuatro años, el país seguiría teniendo menos deuda externa pública que la mayoría de los países de la región.
9. Recuperar la industria, afectada en estos años por el atraso cambiario, que llevó al estancamiento de las exportaciones industriales y al auge de las importaciones. Además de las medidas ya comentadas, es necesario impulsar el crédito, fortalecer y ampliar los acuerdos comerciales regionales e interregionales e impulsar un desarrollo tecnológico y educativo consistente con esos objetivos. La agroindustria y la informática, en sus más diversas formas, tienen un enorme potencial en la Argentina.
10. Volver a ser un país federal. Las provincias y los municipios deben recuperar su autonomía financiera, y tomar sus propias decisiones sobre las inversiones en obras públicas en sus jurisdicciones. Esto implica rever la coparticipación efectiva (no la ley) y dejar de tener un Estado nacional rico, rodeado de provincias pobres.
Estas diez ideas, que obviamente pueden mejorarse y ampliarse, y seguramente muchas otras, deberían alimentar el debate de cómo reactivar la economía sin generar exclusión social; única manera sustentable de eliminar la pobreza extrema y alejar a los jóvenes de la frustración, el odio y la droga.

Javier González Fraga

domingo, 16 de junio de 2013

TRES MENTIRAS K QUE DISTORSIONAN LA HISTORIA



No es que los argentinos hablemos constantemente de la memoria porque nos interese. Es porque carecemos completamente de ella. Peor aún, se denomina aquí "memoria" a una serie de operaciones de distorsión de la Historia cuyo autor es, invariablemente, el Partido Populista. Gracias a ellas, la única fuerza política argentina que ha gozado del privilegio de tres décadas de poder (Perón, Menem y Kirchner) se presenta hoy en el rol de honesto Quijote condenado a reparar las felonías de sus adversarios. Son el Poder. Se muestran como su víctima. Es la imposición efusiva de esta pseudomemoria orquestada por pseudointelectuales, que oculta el hecho de que el Partido Populista ha gobernado 23 de los últimos 25 años, con resultados difíciles de empeorar.
Las falsificaciones antojadizas que responden al nombre de "memoria" han alcanzado su punto culminante con el kirchnerismo. Hoy, personas que pregonan que es destituyente mostrar videos en los que Néstor Kirchner acaricia cajas fuertes, pero les parece un hecho progresista que el presidente de otra fuerza política se escape en helicóptero para evitar ser linchado, han logrado consagrar el supuesto de que sólo el Partido Populista puede gobernarnos y evitar el caos; idea formidable por su capacidad de negación de los apocalipsis varios en que han terminado todas las experiencias del nacionalismo populista en la Argentina.
Indiferente a tales hechos, la "memoria" convirtió en sentidos comunes una serie de evidentes falsedades. La primera de ellas es la de que Kirchner tomó las riendas de un país en llamas; afirmación incompatible con los ocho ministros del gabinete anterior que se llevó a su propio gobierno. Nadie incorpora a su equipo a quienes le han dejado un país en llamas. Kirchner asumió la presidencia en una situación ideal: el PBI crecía ya a un ritmo del 7%, las expectativas sociales se habían reducido al mínimo después de 2001 y la tolerancia hacia todo lo que hiciera el Gobierno era infinita. Los Kirchner recibieron un país en vías de una rápida recuperación, como las que siempre hay después de haber tocado fondo. Recibieron un país con viento de cola y todos los incendios apagados por los mismos que los habían iniciado y que les legaron el poder. Les tocó el Barcelona.
La segunda operación exitosa de reemplazo de la Historia por la "memoria" fue la de ocultar la existencia de 2002, año en que los enormes problemas recesivos que tenía la economía argentina fueron "solucionados" por Duhalde mediante la más rancia receta ortodoxa: licuar salarios y redistribuir la riqueza hacia arriba. En 2002, durante el gobierno de Duhalde, el provisorio corralito de la Alianza se convirtió en el definitivo corralón pejotista donde murieron los pequeños ahorros argentinos, donde la quita provisoria del 13% de Cavallo se transformó en el 40% de inflación con salarios y jubilaciones congeladas de Remes-Lenicov, y los que habían depositado dólares tuvieron pesos, porque los dólares se los llevaron los bancos. Los resultados no se hicieron esperar. El 35% de pobreza de diciembre de 2001 se convirtió en el 54% de octubre de 2002, y el ineficiente sistema productivo nacional tuvo el tremendo ajuste que le permitiría al Modelo resistir hasta ahora. La "memoria" registra 2002 como el inicio de un New Deal argento. No lo fue. Fue el mayor ajuste de la historia nacional. Duhalde lo hizo. Remes Lenicov lo hizo. El Pejota lo hizo. Y Lavagna y Kirchner lo reforzaron con políticas de pan para hoy y choque de trenes e inundaciones para mañana: un "pagadiós" que la "memoria" registra como "desendeudamiento", la infraestructura atada con alambre y la energía y el transporte regalados para facilitar una tercera plata dulce. Los argentinos aplaudimos aquellas causas con el mismo entusiasmo con que hoy nos quejamos de sus consecuencias. Y Cristina y sus genios pseudokeynesianos se dedicaron a aconsejar a los tontos alemanes sobre cómo solucionar una crisis como la de 2001 aplicando la receta de 2003; como si el número 2002 fuese un invento de las corporaciones.
La tercera operación de la "memoria" consistió en atribuir la debacle de 2001 a la oposición. Nada importó que las políticas económicas que estallaron entonces -la convertibilidad, el gasto público desbordado y la segunda plata dulce, financiados con endeudamiento en dólares- hubieran sido obra del PJ; no importaron los palcos en que Néstor alabó a Menem como el mejor presidente de la Historia, ni su rol decisivo en la privatización de YPF, ni su silencio sobre el indulto. A nadie le interesó que conspicuos funcionarios menemistas accedieran a puestos clave del régimen K ni que casi todos los frepasistas de la Alianza -Chacho Álvarez, Abal Medina, Garré, Conti, Sabbatella, D'Elía, entre otros- pasaran al funcionariado kirchnerista. La economía crecía a tasas chinas y a nadie le importó que fuera difícil encontrar un funcionario K que no hubiera sido miembro del menemismo nacional, el kirchnerismo santacruceño o la Alianza. La oposición era los noventa, y el Gobierno, su negación. Así nos fue.
Esta triple operación de reemplazo de la Historia por la "memoria" permitió al Partido Populista elaborar un relato imposible de refutar mientras duró la plata, y acceder al más prolongado período político de nuestra Historia: doce años aderezados con bajadas de cuadros y festivales nac&pop que habilitaron un nuevo ciclo de redistribución de la riqueza a favor de la casta en el poder que dejó reducido el de los noventa a un trivial robo de gallinas.
Pero la cosa no ha terminado. Mientras el modelo se desmorona dejando al desnudo sus bóvedas y sus villas miseria, un nuevo olvido colectivo permite anticipar que quienes nos llevaron al desastre en la "década ganada" seguirán en el poder durante la próxima. Ya vuelve el populismo verdadero. Ya se prepara, otra vez, la misma película. Ya se observa pulular por la televisión a principalísimos ex ministros y jefes de gabinete K que se lamentan del estado de las cosas como quien habla de la lluvia, sin que nadie atine a hacerles la pregunta ineludible: "Usted, ¿sabía o no sabía?"; elemental forma de poner en evidencia que el entrevistado es necesariamente un cómplice o un incapaz al que las balanzas y los bolsos le pasaban por debajo de las narices. Y los olvidos del periodismo no son la excepción, sino la regla. La propia oposición los complementa convocando a sus listas a ex candidatos quintacolumnistas, inventores de sonoros "pagadiós" y demás figuras de la fauna kirchnerista que ha asolado el país desde 2003. Menos mal que los argentinos, indignados por la espantosa epidemia de corrupción que estalló apenas se acabaron las tasas chinas, nos declaramos listos para votar candidatos opositores: el ex vicepresidente de Néstor y gobernador K del principal distrito del país, y cierto ex director de la Anses y jefe de Gabinete de Cristina. Ambos, del mismo Partido Populista que nos gobierna desde hace un cuarto de siglo. Ambos, del peronismo bonaerense que gobierna la provincia desde 1987 con resultados inenarrables. Ambos, del populismo conurbanense que implementó el annus horribilis de 2002 y nombró sucesor a Néstor Kirchner. Ambos, mudos.
¡Otra oportunidad para el PJ!, se oye clamar en los raros momentos en que los argentinos no reflexionamos sobre la memoria. ¡Otra oportunidad, que un cuarto de siglo no es bastante!, se pide y se espera. Ojalá todos tengamos un Feliz Domingo. Ojalá que Dios siga siendo argentino, y la soja jamás baje de cuatrocientos, y la tasa de la Fed no vuelva nunca a niveles normales, porque será el momento de enfrentar nuevamente "el insensato, el inmisericorde desastre ruso" que mencionaba Pushkin. Y luego del desastre llegará un nuevo viento del sur patagónico, del norte mineral o del bravío conurbano. Y cabalgando en él un nuevo representante del Partido Populista nos instará a no dejar los principios en la puerta, nos presentará a su estupenda esposa, nos hablará de las cosas que nos pasaron a los argentinos y nos venderá otro sueño. Y se lo compraremos. En pesos convertibles. En cuotas fijas. Sin intereses. Confiados en la memoria. Esperanzados en que las causas de siempre no nos traigan otra vez las habituales consecuencias.

viernes, 14 de junio de 2013

ESCÁNDALO POR CENSURA K EN LOMAS DE ZAMORA


Un nuevo caso de censura de parte del kirchnerismo tuvo lugar el último martes (11 de junio) en el municipio de Lomas de Zamora, cuando un grupo de estudiantes del Escuela Normal Superior Antonio Mentruyt (Ceensam) de Banfield manifestaron que fueron “censurados” y “encerrados” en el marco de la visita del titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Diego Bossio, y del intendente local, Martín Insaurralde, para encabezar un acto de entrega de netbooks.
Los estudiantes -que en el evento pretendían elevar sus críticas por el estado edilicio y los problemas a partir de la implementación del plan Conectar Igualdad-, explicaron en un comunicado que treinta alumnos fueron apartados por el personal de la Anses hasta el Salón de Profesores con la excusa de que “las demandas serían escuchadas solamente en ese sitio para evitar hacerlo públicamente ante el jefe comunal”.
“Nosotros lo consideramos como un acto de censura, nos sentimos humillados y muchos chicos terminaron angustiados. A mí, por ejemplo, me dijeron ‘te ganaste la sentencia a muerte’, a un compañero ‘se te va a pudrir todo’ y demás agravios que tocaron demasiado a mucha gente”, señaló Agustina Ossona, la presidenta del centro de estudiantes del colegio. Y agregó: “no sólo fue un acto de censura, fue un acto de humillación y degradación a los alumnos. No se le dio lugar al centro de estudiantes, que además no se caracteriza por ser muy combativo, porque trabajamos siempre con los directivos, con la cooperadora, hemos logrado muchísimas cosas”.
Ossona pidió además “que esto no quede impune por más que no podamos recurrir a la Justicia. Queremos que se sepa, ya que en muchas personas esto hace que cambie su mentalidad, que sepan lo que está pasando y que hubo una censura explícita a estudiantes que sólo querían dar una opinión. Creo que a mucha gente le va a servir para que sepan cuál es la realidad por la que está pasando nuestro país”.
“Las computadoras son casi inutilizables en las aulas”
Agustina Ossona dejó en evidencia los problemas que se registraron a partir de la puesta en marcha del plan Conectar Igualdad al asegurar que “los alumnos tienen muchísimas quejas porque las computadoras son casi inutilizables en las aulas. En primer lugar, porque la mitad de la escuela tiene las computadoras y la otra mitad no. Y en segundo lugar, porque no anda el servidor que provee de red intranet e internet. Pero también porque los profesores no tienen la instrucción necesaria para poder dar las clases con las computadoras”.
“Queríamos hacer una exposición crítica en aquél acto, porque los actos de entrega de computadoras siempre se caracterizan por tener un discurso único donde sólo se ve lo positivo de este plan. Nosotros queríamos hacerles ver a los funcionarios las deficiencias que tiene, ya que por otras vías, por otros ámbitos, no nos escuchaban y no nos daban respuestas concretas”, concluyó la presidenta del centro de estudiantes.